El CAC (Coste de Adquisición de Cliente) es lo que te cuesta de media conseguir un cliente nuevo. Toda la inversión en captación de un periodo dividida entre los clientes nuevos de ese periodo.
Es la métrica que separa “estoy vendiendo” de “estoy ganando dinero”. Porque vender mucho pagando de más por cada cliente es la forma más entretenida de arruinarse.
La fórmula
CAC = inversión total en captación ÷ clientes nuevos conseguidos
Ejemplo: Un mes inviertes 1.200€ en anuncios y 300€ en herramientas y costes de captación. Te entran 20 clientes nuevos.
CAC = 1.500€ ÷ 20 = 75€ por cliente
Si cada cliente te deja de media 600€ a lo largo de su vida (su LTV), pagar 75€ por conseguirlo es un chollo. Si te deja 90€… tienes un hobby caro.
Contar solo el gasto en anuncio, error típico
El CAC de mentira divide el gasto en ads entre los clientes y ya está. El CAC de verdad incluye todo lo que existe para captar.
- La publicidad (lo obvio)
- Las herramientas de marketing (email, landings, CRM…)
- El contenido y las creatividades (diseño, vídeo, redacción)
- Los sueldos (o tu tiempo)
Y un matiz a tener en cuenta. El tiempo de recuperación. Si el cliente te devuelve el CAC en 15 días puedes reinvertir rápido y crecer. Si tarda 12 meses necesitas dinero en caja para aguantar la espera por bonito que sea el ratio.
¿CAC y CPL son lo mismo?
No. El CPL es el coste por lead (el contacto). El CAC es el coste por cliente (el que paga). Entre uno y otro está la conversión de tu funnel.
¿Cómo bajo el CAC?
Dos familias de palancas. Pagar menos por la atención (mejores anuncios y ángulos, mejor segmentación), o convertir más de la atención que ya estás pagando, que es el CRO. Mejor propuesta o mejor funnel. La segunda casi siempre tiene más recorrido, y de paso te mejora también el ROAS.